Estado de la Educación según el Sexto Informe de Labores de SEP 2024

 

ESTADO DE LA EDUCACIÓN

SEGÚN EL SEXTO INFORME DE LABORES DE SEP 2024

Bernardo Naranjo

Los resultados de esta administración muestran enormes claroscuros, de acuerdo con el 6o Informe de Labores de la Secretaría de Educación Pública (SEP) publicado ayer. Para este primer análisis, mostramos únicamente capturas de pantalla de este documento: así, la única fuente de información es el propio Gobierno Federal.

Se observa un gobierno que elevó el gasto educativo y priorizó temas laborales, pero que sacrificó enormemente la atención a los estudiantes de todos los niveles tanto en cantidad como en calidad. El gasto federal entre 2018 y 2024 se incrementó 37.6%, que representa un 4% real.


El gasto nacional como proporción del PIB cayó en 3 décimas en esta administración. Sin embargo, la inversión por persona creció 14% en términos reales, al convertir los montos a pesos de 2023. Fuerte crecimiento en básica y media superior, pero descenso en superior.


La matrícula del Sistema Educativo Nacional descendió casi 3% en esta administración: hoy tenemos casi un millón de estudiantes menos que hace 6 años. La privatización avanzó, pues el porcentaje de estudiantes en escuelas particulares subió de 15.6 a 16 por ciento en el sexenio.


El descenso de la matrícula podría atribuirse al cambio demográfico, pues la población en edad escolar ha decrecido. Sin embargo, la SEP reconoce que no es el caso: en educación básica la cobertura pasó de 93.1% al iniciar esta administración a 90.6%. Es un retroceso importante. Lo anterior quiere decir que si al inicio de esta administración, 7 de cada 100 personas en edad de cursar preescolar, primaria o secundaria estaban fuera de la escuela, hoy ya son 10. Y las becas parecen no estar cumpliendo con su función prioritaria.


A lo anterior hay que agregar que el Informe no señala ningún programa, acción o recurso para identificar y reincorporar a niñas, niños y adolescentes fuera de la escuela. Estamos dejando de lado la tarea más esencial del sistema educativo: asegurar que tod@s vayan a la escuela.

Preocupan especialmente los descensos en educación inicial (casi 16%) y preescolar (más del 11%), pues son los niveles con menor cobertura y más implicaciones para la equidad: en inicial desaparecieron 1,211 escuelas (¡el 40%!) y el gobierno solo agregó dos escuelas públicas para todo el país en 6 años.



Lo anterior queda aún más evidente al revisar las tasas de escolarización que el Programa Sectorial 2020-2024 prometió elevar. El Informe de Labores nos dice que en educación superior hubo un incremento (aunque quedó lejos de la meta de 50%), pero decreció en todos los demás niveles.


Nuevamente, la educación inicial es la gran perdedora: bajó más de 3 puntos porcentuales (un 36%) no obstante que se encontraba en un ya lamentable 8.9% al inicio de esta administración. También afectó a los más pobres en preescolar y media superior, a pesar de la beca universal.

La infraestructura fue muy contrastante. Hubo un leve avance en escuelas con agua y electricidad, pero una de cada 4 en media superior aún no tiene agua. Se avanzó modestamente con la conectividad, pero hoy una menor proporción de escuelas de básica tienen computadoras vs 2018.


La distribución de libros de texto presenta un retroceso severo. Casi 57% de las escuelas recibían a tiempo sus libros al iniciar esta administración. El último dato del Informe es que ese porcentaje descendió a 42.1%. Más docentes deben comenzar el ciclo sin textos.

La inclusión de personas con discapacidad también queda pendiente. El Informe presenta avances muy modestos (menos de 2 puntos porcentuales) en el porcentaje de escuelas con instalaciones apropiadas, y se mantiene muy baja y estancada la proporción de las que tienen materiales adaptados.


En cuanto a calidad, el primer gran retroceso es la escasez de herramientas de diagnóstico. Al informar de avances en objetivos de desarrollo sustentable de UNESCO, se señala que 99.2% de los jóvenes y adultos del país están alfabetizados y tienen nociones básicas de aritmética.


En los resultados de PISA, entre 2018 y 2022 hubo retrocesos en todas las asignaturas (la prueba se aplica a jóvenes de 15 años en 3o de secundaria y 1o de media superior). Retrocedimos simultáneamente en cobertura y calidad, y eso siempre afecta más a las familias en pobreza.


No recuerdo administración alguna que haya registrado descensos simultáneos en cobertura y calidad. El entusiasmo de muchos hacia una administración que prometía equidad, yo incluido, termina en lo que podría ser la mayor regresión del sistema educativo desde que se creó la SEP.

Esto también magnifica un error de la administración previa. Al no corregir la imposición de una evaluación de permanencia que no contaba con evidencia ni apoyo magisterial, facilitó que muchos perciban como "suficiente" lo logrado en esta gestión.

La primera Presidenta de México puede implementar el programa más ambicioso de la historia en cuanto a equidad. Ahorrando en becas para quienes no las necesitan (y que ya mostraron su ineficacia), los recursos se deben concentrar en escuelas y familias con mayores necesidades. Propongámonos lograr que todos los menores de edad asistan a la escuela, concluyan al menos la media superior y lo hagan con estándares aceptables de calidad. Los temas laborales y políticos pueden ser compatibles con los académicos.

Finalmente, recordemos que la educación debe ser un espacio de encuentro y acuerdo, y no uno de confrontaciones e imposiciones. Tenemos en todo el país docentes, directivos y funcionarios con formación, visión y compromiso para construir por ese camino. Ojalá los sepan aprovechar.

 

 

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